Ruido interior: Introducción

Estoy sentada en mi cuarto, justo después de haber tomado mi pastilla de color azul. Tengo una sensación extraña en la cabeza, pero no creo que sea algo realmente importante. Mi habitación simplemente son cuatro paredes blancas, una cama, una pequeña mesa al lado de esta y un escritorio. Hay una ventana, pero tampoco es que pueda llegar a ver algo interesante desde ahí, aparte de gente caminando por la calle. Lo único cómodo de este lugar es que hay aire acondicionado y eso se agradece.

Escucho como golpean la puerta. Con algo de duda me quedo en silencio mirando la puerta, sin saber si decir algo o no. La puerta se abre, dejando ver a un hombre mirándome fijamente. En su mano lleva un bote con mis medicinas.

—Eva Expósito—El hombre me mira fijamente mientras me habla—los informes parecen indicar que la medicina esta funcionando.

—Así es—respondo en un hilo de voz mientras aparto mis ojos verdes de la cara de ese hombre calvo.

—Supongo que podemos considerar un éxito estas pastillas. Me sorprende ver lo adictivas que son a tu paladar—murmura ese señor calvo con gran interés ante ese hecho.

Sigo apartando la mirada como una forma indirecta para decirle que quiero que se vaya. No quiero hablar, no quiero salir de mi habitación ni nada. El hombre parece estar en silencio mientras me mira fijamente, probablemente juzgándome en este silencio tan largo e incómodo.

—Por cierto, buenas noticias para ti. Vas a estudiar en una escuela secundaria. ¡El último curso ni más ni menos!—El hombre suena bastante alegre, supongo que intenta animarme de alguna forma—.En un rato te daremos tu nuevo uniforme. Mira que nos hemos matado buscando una escuela privada para ti.

—¿Y por qué no seguir estudiando en casa?—pregunto. La verdad es que la idea de estar con otras personas no me agrada demasiado.

—Porque tienes que socializar, y no te da la gana hacerlo con los niños de aquí.

—¡Eso es porque están locos! ¡Uno intentó atravesar la pared corriendo!

—No sé si tú eres la persona correcta para decir algo—alude el hombre, con una voz tranquila, pero firme—.Te recuerdo que estas diagnosticada con esquizofrenia.

—A ver, sí lo pones así…

El adulto no parece estar con ganas de continuar la conversación. Tiene sentido, hay más niños que visitar y dar terapia. Este lugar es de locos, aún espero el día en el que pueda salir corriendo de este infierno.

—Más tarde te daré tu uniforme. Pruébatelo y luego pon el reloj para despertarte a las siete. Vas a tener que madurar, así que a la cama pronto—.Deja el bote de pastillas en mi mesita, luego se despide con la mano mientras cierra la puerta.

Me levanto para ver que puedo hacer mientras tanto. Miro por la ventana, viendo las nubes pasar y algunas personas caminar por la calle con sus propios problemas en la cabeza, pero sin llegar a asomar más de mi cabeza. Justo antes de apartarme para poder ver que hay en los pasillos, puedo ver a un chico de cabello castaño sacando fotos al edificio. No comprendo muy bien que hace o a donde quiere llegar haciendo eso. Solo le miro  por unos segundos con curiosidad ante su acción. Cuando se da cuenta de mi presencia, escondo mi cabeza como una tortuga en su caparazón.

Un bello aroma rodea la habitación, como si estuviera rodeada de bellas flores. De repente, una flor de un gran tamaño comienza a aparecer en el suelo. Sé lo que esta pasando ahora, me giro para mirar a una pared fijamente, tratando de calmar mi mente, hasta que una voz interrumpe mi intento de paz interior.

—Hey—dice la voz detrás de mi. Trato de ignorarla de la mejor forma que puedo—.Mira, no hagas como que no estoy, así no funciona.

—¿Por qué no?—pregunto, sin dejar de mirar a la pared para no enfrentarme a la voz—Eres solo un producto de mi retorcida mente.

—Pensaba que ya habíamos dejado claro que, para ti, soy lo más real que tienes en tu vida.

Lentamente me giro poco a poco para ver a esa criatura. Uno pensaría que mi mente retorcida crearía una criatura horrible, pero en su lugar se trata de una chica de piel rojiza y cabello rosado. Algo que no me termina agrandando es el hecho de que va desnuda, pero supongo que no puedo hacer nada por ello. Varios corazones orbitan a su alrededor, unidos por arterias y venas. Me resulta un poco desagradable ver esos corazones latir, pero no puedo hacer nada por ello.

—Hart, no estoy de humor ahora. ¿Podrías volver a esconderte en tu flor?—Señalo la flor en donde esta hundida hasta las rodillas—.Te lo voy a agradecer mucho.

—Ni siquiera me ha dado tiempo a decir nada. Si me vas a echar, al menos espera a que diga una gilipollez—Hart lleva las manos a sus caderas, mientras que sus ojos rosas me miran fijamente—.Entonces, ¿vas a ir a un instituto? Eso suena interesante. Pues tendrás que bañarte hoy, porque tienes un aroma a perro muerto que ni yo te lo puedo quitar.

—Bueno, supongo que en eso tienes razón…—Giro la cabeza para observar mi escritorio.

No me había dado cuenta hasta ahora, pero hay un reloj de arena en la mesa del escritorio. Hay algo en ese reloj que me esta poniendo de los nervios. Justo cuando voy a agarrarlo para dejarlo debajo de mi cama o en otro sitio que no me estorbe, siento como algo agarra mi tobillo. Miro de reojo a Hart con una cara seria, pero por su cara me hago a la idea de que no es ella la que me ha agarrado el pie. Al mirar hacia abajo puedo ver un montículo de arena tomando la forma de una mujer. Sus ojos azules se posan sobre Hart y sobre mi.

—Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí?—pregunta la mujer de arena—.Oh, eres Eva, ¿correcto?

Por mucho que tiro de mi pie, soy incapaz de liberarme. Empiezo a sentir ansiedad del momento, y la chica de cabello rosa se da cuenta de esto.

—¡Oye, espíritu del tiempo, suéltala ahora!—grita Hart, tratando de sonar imponente.—¡No es tu juguete!

—¿La conoces?—Miro a Hart, sin entender muy bien lo que esta pasando.

—Claro que sí, ella te ha estado acosando desde el momento en que nació.—Su mirada esta fijada en esa mujer hecha de arena—.Pero no importa lo que le haga, siempre termina volviendo como una maldita cucaracha. ¿Qué no tienes nada mejor qué hacer en tu vida?

—Pues no—responde la muchacha de arena con gran indiferencia.

—… Joder, que triste.

—Igualmente, creo que es mi turno en esta charla—La mujer de arena agarra el reloj de arena y me mira con una leve sonrisa. Por alguna razón, siento como mi tobillo me esta doliendo cada vez más—.Soy el espíritu del tiempo… Bueno, la espíritu del tiempo… El artículo de la frase no importa. ¿Ves este reloj?—Mis ojos se encuentran mirando ese reloj de arena, pensando que si hago caso a lo mejor me suelta por misericordia—. Cuando se acabe el tiempo, tu vida se acabará. 

Miro con nervios como la arena va cayendo lentamente. Puedo sentir cada segundo de mi vida escapar entre mis dedos. Sin embargo, Hart comienza a reír a carcajadas. Es la primera vez que la veo reír tanto. Cuando se recupera, mira al espíritu del tiempo con una sonrisa confiada, haciendo un gesto de negación con el dedo índice.

—Al final resulta que no eres muy espabilada—dice la chica flor con un tono burlón—¿Es qué acaso no sabes que no podemos afectar a la realidad?

—¿Perdón?—La mujer de arena no comprende muy bien lo que quiere decir.

—No sois reales, ni Hart ni tú, ya me lo dijeron—comento, mirando al suelo—.Sois solo un producto de mi mente.

La verdad, no me había acordado de eso. Muchas veces me olvido de ese detalle por lo real que me parece todo lo que pasa a mi alrededor.

—Oye, no empecemos—recrimina Hart con una voz irritada. Solo me la quedo mirando durante una fracción de segundo.

La muchacha hecha de arena solo se nos queda mirando fijamente. En un abrir y cerrar de ojos tiene sus manos rodeando mi cuello. Comienzo a sentir como aprieta, haciendo difícil el respirar. Trato de quitar sus manos, no soy incapaz. Doy una mirada a Hart, quien parece estar frunciendo el ceño fijamente. No se mueve, no hace nada, solo se queda mirando.

—¿La puedes soltar?—El tono de la pregunta de la mujer flor muestra que no esta de broma.

Por cada segundo que pasa, noto como  cada vez hay menos oxígeno viajando hacia mis pulmones, mi visión se esta haciendo borrosa y estoy empezando a perder la noción de lo que esta ocurriendo a mi alrededor. Mirando de reojo, puedo ver como la parte de arriba del reloj de arena se esta vaciando a gran velocidad. Justo cuando ya iba a rendirme, Hart golpea la cabeza del espíritu del tiempo, logrando que quede libre de sus garras. Ambas están discutiendo, pero ahora mismo estoy más centrada en respirar. 

—Vaya, que bonito saber que tienen una relación tan bonita.—La joven de arena sigue mirando a ambas con una leve sonrisa—.Se nota que no quieres que muera, pero… ¿Realmente lo haces por ella?

—¡Vete a la mierda!—gruñe Hart.

La mujer de arena sigue sonriendo para luego hundirse en el suelo, desapareciendo de mi vista.

—¡Oye, aún no he terminado contigo!—La chica flor también se entierra en el suelo, desapareciendo.

Estoy en un leve estado de shock, tratando de procesar lo que ha ocurrido, pero soy incapaz. Escucho como golpean la puerta varias veces, sacando mi mente de tantos pensamientos. Me acerco lentamente a abrir la puerta con algo de miedo de lo que haya fuera. No veo a nadie fuera, pero hay una caja debajo de mis pies. Al abrir la caja de cartón veo que tiene mi uniforme y un reloj despertador con su etiqueta de precio. Parece que van enserio con que me levante temprano, pero podrían haber quitado esto que pone “5€”. Dejo el reloj en mi mesita configurado para que me despierte a las siete y me pruebo mi nuevo uniforme. La falda me llega hasta las rodillas, bastante cómoda, el problema es que las mangas son un poco largas. En cualquier caso, es un uniforme normal y corriente, no veo nada muy raro o característico en esta vestimenta. Vuelvo a dejar el uniforme en la caja, bien doblado para usarlo mañana. Realmente no tengo nada que hacer más allá de esperar a que sea mañana.

Mi mente sigue pensando en eso del reloj de arena. Tal vez si es cierto que me queda poco tiempo de vida, pero no sé si pueda tomar decisiones por mi propia cuenta. Ni siquiera tengo el valor de mirar a la gente a los ojos, menos aún en llevar mi propia existencia como el resto de personas. Pero creo que lo mejor es mentalizarme ante la idea de ir a clases con otros compañeros de mi misma edad. 

Cave Story, el padre de los Indie

Es increíble que un juego, solo uno, diera el empujón para desarrollar la industria de los juegos independientes creados por una o un pequeño grupo de personas. Un juego gratuito del 2004 levantó uno de los mayores estándares de calidad que hasta el día de hoy sigue brillando con fuerza, sin sentirse que haya envejecido mal.

Recuerdo de pequeña no parar con este juego y su banda sonora, hasta le di por culo a mi padre mientras jugaba para que probara el juego (no pasó de la primera etapa siquiera jaja). Ahora esos recuerdos me dan vergüenza ajena, pero sí recuerdo a este juego como uno de los que desarrollaron mis gustos en los videojuegos.

Es hora de soplar el polvo de las viejas memorias y hablar de uno de los juegos mas queridos, si no el más querido, de todos los indies.

Leer más “Cave Story, el padre de los Indie”

Wattpad es… Decepcionante

Wattpad es un mundo de dolor y sufrimiento. Una página con buenas intenciones, que se quedaron en las buenas intenciones… Aún sin implementar. No voy a ponerme pesadita con la historia, todos sabemos que Wattpad actualmente es el primo raro de fanfiction.net y lo queremos por como es. Sin embargo, hay una verdad innegable y es que la página está pasando por su peores momentos. Lo que te vendían como la página donde escribir tus historias y fanfics se ha vuelto uno de los lugares con más basura dentro de la red. Y eso es decir poco.

Vamos a ver los problemas de esta página paso por paso, explicando el como ha pasado de ser la mejor opción a una regulera tirando a mal.

Leer más “Wattpad es… Decepcionante”

I Wanna Be The Guy y los juegos injustos

Los juegos difíciles son muy populares por el reto que dan a las personas que les gusta estar sentados durante horas, dispuestos a superar todos y cada uno de los desafíos. Algunos incluso se ponen reglas a si mismos para dificultar su partida y lograr hacer de su experiencia más fresca.

Sin embargo, hay otros juegos, que no son un reto, son injustos. Cosas que no deberían matarte lo hacen, escenarios hechos a mala leche, trampas que te matan de forma inmerecida. Muchos nos hemos enfrentado a un juego donde hay partes que tienen una dificultad ridícula y nos hemos enfadado mucho más de lo que pensábamos.

Leer más “I Wanna Be The Guy y los juegos injustos”

Consejos para OCs

Hace tiempo quería dar algunos consejos para facilitar la creación de Original Characters o Personajes Originales. Ya sea por falta de tiempo o proyectos nunca he podido pasarme a escribir esta entrada. Mejor tarde que nunca, ya saben.

Este blog tendrá varios consejos sobre como hacer un OC de forma más sencilla, algo que he aprendido con el tiempo.

Leer más “Consejos para OCs”

La oráculo.

En una sala grande, pero bien decorada con muebles y algunos pergaminos, se encuentra una muchacha con una flor de loto blanca decorando su pelo negro. Sus ojos de color marrón claro se dedican a mirar unas cartas que tiene sobre una mesa. Sus alas, hechas de ramas con hojas y telarañas, se agitan levemente. Su túnica verde se ve limpia, dando la sensación de ser totalmente nueva. Agarra una de las cartas sin mostrar preocupación por lo que ocurre a su alrededor.

De pronto, una serafín entra en la sala. Solo viste con un vestido blanco. El primer par de alas tapan su cara, dejando imposible ver su rostro. El segundo par de alas están en un estado de reposo y el tercer par de alas tapan sus pies. Las alas poseen ojos, de color azul y verde, que observan con curiosidad hacia adelante.

—Bienvenida, ¿qué te trae por aquí?—Pregunta la joven de cabello negro. Sus dedos acarician suavemente la carta que había agarrado antes.

—Me contaron que puedes predecir el futuro.—Comenta la serafín.

Una sonrisa se dibuja en el rostro de la muchacha con la flor de loto en el pelo. Su contraria, parece estar algo más confundida ante la sonrisa.

—¿”El futuro”?—La muchacha de la flor de loto ríe levemente.—Creo que quieres decir los futuros. Sí, puedo predecir todos los posibles futuros y las consecuencias de cada acción. Pero no puedo asegurar cual es el que va a ocurrir.

—¿Incluso donde estarías si hubieras tomado distintas decisiones?

La mujer de cabello negro se acerca a la serafín, quien mira con curiosidad conforme ella se acerca. Cuando esta a un metro de distancia, vuelve a hablar, con una voz que podría relajar a cualquier bestia con solo escucharla.

—Mi presencia está en todas las líneas de tiempo de forma simultánea. Solo hay una “yo” que existe. No existió, no existirá, solo existe.

—Todavía no comprendo la razón por la que los dioses te crearon.—Comenta la serafín. La chica con la flor de loto en la cabeza luce relajada, a pesar de que las palabras de la persona que tiene delante se pueden interpretar como una provocación.

—Porque, al igual que tú, yo soy un prototipo antes de crear a los humanos.—Comienza a hablar la chica de cabello negro, levantando la mano que agarra la carta.—Sin embargo, los ángeles no tienen un cuerpo totalmente físico, algunos como los tronos se pueden tomar como grandes aberraciones. No tenéis una alma muy desarrollada. Vuestro sentido de la identidad y vuestra capacidad para sentir es extremadamente limitada, así como vuestra voluntad. Y tampoco tenéis una mente fuerte. Incluso los querubines, conocidos por su gran inteligencia, luchan a la hora de pensar por si mismos. A mi me crearon como un segundo prototipo. Mis capacidades físicas rozan lo incomprensible para cualquiera, mi mente es capaz de procesar cosas que ni siquiera los dioses son capaces, mi alma me permite tener un absoluto conocimiento de mi persona y puedo sentir emociones que ni los mismos humanos pueden.—La muchacha de cabello negro mira a uno de los ojos, sin perder ni un segundo la sonrisa.—Yo soy todo, vosotros solo sois lo más básico de la existencia en el cielo.

—… Y aún asi, trabajas para los dioses.—La serafín muestra más curiosidad ante la muchacha.—¿Por qué?

—¿Qué razón tengo yo para liderar? No quiero sirvientes, no quiero comandar, solo quiero tener una vida tranquila. Pero, basta ya de hablar, ¿quieres ver alguno de tus futuros?

La serafín asiente luego de pensarlo un poco. La muchacha hace un chasquido y suelta la carta que tiene en la mano. Setenta y siete cartas más aparecen. Todas las cartas empiezan a barajarse solas, todas con la particularidad de estar boca abajo. Luego de barajarse, las cartas rodean a las serafin. Tres circulos se forman a la altura de los tres pares de alas.

—Elige una carta.—Antes de que la serafín agarre una de las cartas, la muchacha vuelve a hablar.—Pero ten cuidado. Tal vez puedas evitar un mal futuro o saber como llegar a uno bueno, pero no podrás ser capaz de saber que futuro te enseñará cada carta.

Con dudas, la serafín agarra una de las cartas. El resto de las cartas desaparecen en el aire, como si nunca hubieran existido en primer lugar.

—Así que ese es tu futuro, curiosa elección si me permites. Ahora, es hora de revelarte el camino que has escogido ver.


Horas después, la joven de cabello negro es llamada por uno de los dioses. Esta se dirige tranquilamente hacia el recibimiento. La habitación es de un color azul aguamarina, con algunos pilares alrededor de un lago circular. La joven junta sus manos y cierra los ojos. Segundos después, del agua sale el reflejo de una criatura indescriptible de más de tres dimensiones. La muchacha sonríe al verle, como si su presencia le alegrara.

—He cumplido con mi parte señor. Le he dicho el futuro, dije que dejaría un gran legado.—Dice con una voz suave, totalmente relajante.—Ella piensa que todo estará bien, no es consciente de que se dejará llevar por la lujuria, ni del amargo destino que sufrirá su descendencia.

Al ver que la criatura parece estar complacida, la joven se tumba. Toca el lago con su dedo índice, sin perder la sonrisa de su rostro. Luce satisfecha al poder hablar con el ser que hay en el reflejo del agua, como si hablara con alguien de su mismo nivel. De repente, siente como el agua comienza a calentarse, algo que solo reacciona con una pequeña risa. Puede sentir adrenalina mezclada con una sensación cálida en su estómago, una sensación que le agrada. Una sensación que no es amor, pero es algo relativamente similar.

—Todo saldrá bien.—La chica mete la mano entera dentro del agua, sintiendo como algo acaricia su extremidad.—Nada se escapa ante nuestros ojos, todo lo tenemos preparado. Algún día estas criaturas aprenderán a arrodillarse ante ti, mi rey.

Tras decir eso, hace un movimiento con su mano, generando demasiado caos en el agua como para reflejar algo. Se levanta y lleva la mano que tenía en el agua en su mejilla. Le hace sentirse reconfortante por alguna razón que ella no comprende. Sin nada más que hacer, se va del lugar a un paso ligero. Ahora piensa en lo entretenido que será ver el sufrimiento de la gente y como intentarán salir de él, solo para repetir el ciclo una y otra vez hasta que la vida deje de existir y deje de molestarle. Solo quiere cumplir lo que está destinado a pasar de alguna forma u otra. Quiere hacer feliz a su señor y ver como la vida de todo el mundo se arruina, quiere ver a sus creadores sufriendo la esclavitud que lograron evitar en el pasado.

Solo quiere satisfacer las órdenes de su rey.

 

4 seasons #Prólogo

En casos normales, no estaría aquí. Pero hemos tenido problemas realmente gordos. Estamos en plena época de invierno. Hemos guardado toda la comida posible. Esperamos que no se ponga mala, aunque no creo que sea un problema. Ahora mismo estoy en una pequeña base militar. Me llaman Nafred, soy un chaval de 18 años con el pelo castaño, bastante descuidado. Mi piel es blanca, pero no llegando a ser pálido. Mis ojos son verdes. No tengo mucho que nombrar de mi, aparte de que llevo unas gafas y tengo un lunar en la mejilla derecha. Como vestimenta, antes me ponía cualquier cosa e iba a la calle. Pero con el frío que hace llevo un abrigo de cuero grueso, una chaqueta negra con varias letras griegas escritas en las mangas, una camisa blanca… Oh, creo que estoy yendo al revés, la camisa es lo primero y… Bueno, da igual. Utilizo pantalones largos y unas botas para la nieve de color verde oscuro. Como detalles tontos, tengo una bufanda marrón y un gorro para tapar mi cabeza. La habitación no tiene mucho, unas bombillas iluminan una habitación que no tiene casi nada de especial. Unas paredes de metal gris, una mesa redonda algo grande con varias sillas a su alrededor, una estantería donde hay varios libros sobre muchas cosas en general. No puedo decir de que van, no me interesa leer. Solo digo que soy un lector apasionado para atraer a las chicas. En fin. Estoy solo en esta habitación, esperando a un tipo que me tiene que hacer una entrevista. Le espero unos diez minutos, cuando por fin se digna a venir. El tipo sería de dos metros o algo, porque solo le llegaba casi hasta el hombro. Tiene sus músculos, puedo decir que ha ido al gimnasio, si hubiera uno en este lugar. Lo cual me hace sospechar que esos músculos no son muy legales.

—Bien, chico.—Dice el hombre, mirándome como un tigre a su presa.—Tú has venido a ser un explorador, ¿no?

—Así es, es un puesto que esta hecho para mi.—Asiento con confianza, mientras que el hombre me mira de forma fría.

—¿Sabes lo qué es ser un explorador?—Me pregunta el hombre.

—¡Claro! Es… Eh… Los que se van por ahí a hacer cosas y son famosos por encontrar cosas y molan y.. y… ¡Y consiguen a las chicas!

—Ibas bien, hasta que dejaste que tu polla pensara por tu cerebro.—El tipo aclara su garganta y vuelve a hablar.—Para resumir, el trabajo del explorador es salir fuera de los territorios humanos y explorar las encarnaciones y sus sirvientes. Recuerda que tendrás que trabajar en equipo con uno de los sirvientes—vuelve a hablar el hombre, por mi parte yo simplemente asiento con la cabeza, pero algo no me cuadra en lo que dice.

—Espera, ¿un sirviente? ¿Las criaturas que ayudan a las encarnaciones?

—Veras, chico. No todas son malas.—El hombre empieza a caminar de un lado a otro.—Algunas están domesticadas o tienen interés en ayudarnos. Nos respetan, y nosotros a ellos. Un explorador siempre tiene un sirviente que le acompañe. Pero estos requieren de responsabilidad. No son una mascota, darles comida, agua y sacarlos a pasear no es suficiente. Tienes que mantener lazos con tu sirviente y tener ingenio para coordinarte con él.

Tal y como me lo dice es una idea muy atractiva. Demonios, creo que me puedo imaginar alguna de las criaturas invernales que todo el mundo querría. Desde los épicos lobos de hielo, que tienen un pelaje muy cálido, hasta los elfos invernales que suelen ser muy atractivos. Nadie podría negarse a tener algo como tener una criatura mágica acompañando sus aventuras. Siempre ayudando, como un sancho panza, pero con la expansión “magia”.

—Entonces, ¿cuándo podré tener el mío?—Pregunto curioso, pues la idea se me hace atractiva.

—Ven, te mostraré a tu compañera. Pero que sepas que no hay reembolso.—Dice mientras se empieza a reír a carcajadas.—¡No podrás cambiarla, así que te las tendrás que apañar!

Voy caminando junto al tipo. Caminando por anchos pasillos de acero gris. Puedo notar como la iluminación es bastante débil. Apenas hay intensidad en las luces. Eso es algo que me llama la atención. Hace que sea algo mas fácil de perderse por todo el recinto. Todo por no querer comprar bombillas que no sean de bajo consumo, a esto ha llegado la economía. Llegamos hasta una puerta, la cual cruzamos. Mis ojos se abren como platos, sin saber que decir… En el mal sentido. Puedo ver que al otro lado de la sala hay una vela humanoide. Parece femenina, y no parece medir más allá de un metro cincuenta. Es bastante humillante. Yo quería un lobo de hielo, o una elfa que este buena. Y en su lugar me das a una niña vela que parece solo vestir una camisa azul celeste y un par de calcetines largos de color blanco. Me llevo una mano a la frente. Sin saber ni que decir. El tipo me empuja, acercándome más a la chica vela.

—¡Conoce a tu compañera, Steffi!—Dice el tipo entre carcajadas. Realmente estaba disfrutando de mi reacción.

Me intento acercar a ella, quien simplemente me mira con curiosidad. Luego niego con la cabeza. No, esto debe de ser una broma de muy mal gusto.

—¿¡Enserio tienes que llevarme con una antorcha?—Pregunto indignado, sin embargo el hombre ya no estaba en la sala.

—Ejem…Soy una vela…—Corrige Steffi. Yo aún sigo pensando que es una broma de mal gusto, sea una antorcha o una vela.

—Esto me parece una broma de muy mal gusto, ¿sabes que nos pueden dar una paliza?

—¡Ah! ¿Y va a ser muy culpa eso?—Steffi levanta una ceja. Bastante indignada. Sin embargo, parece intentar relajarse. No lo entiendo, yo soy quien debería estar indignado aquí.

—Por favor, que no nos toque un sirviente todopoderoso o nos va a dar una paliza…

Steffi rueda los ojos y señala la llama que tiene encima de la cabeza. Lo cierto es que emite cierto calor. Lo cual puede ser útil en este invierno. Tal vez la estoy subestimando. Pero es demasiado pequeña como para considerar el dúo como algo decente. Todos mis sueños de tener épicas aventuras se han ido al demonio. Si pudiera, lloraría, pero eso es lo que quiere ese armario con patas que está detrás de la puerta. No tengo otra opción que aceptar a Steffi como mi compañera, pero aún siento que me están jugando una broma de muy mal gusto. Le extiendo la mano a la mujer vela, quien la agarra y sacude con firmeza. Tiene una mirada de confianza. No puedo negar que luce estar lista para trabajar. Ambos nos juntamos y el hombre nos lleva a un gran patio lleno de gente en pequeños grupos, tomando bebidas calientes mientras hablan entre si. El ambiente luce amigable y da una sensación de confort que muy pocas veces se logra conseguir. Luego de eso, el hombre cierra la puerta detrás de nosotros. No tengo ni idea de que es lo que tenemos que hacer, pero uno de los grupos nos hace un gesto para acercarnos. Normalmente diría que no hablo con desconocidos, pero tampoco pierdo nada con pedir algo de información sobre lo que está pasando.

—¿Qué pasa, chicos?—Pregunto con un tono confiado mientras mi compañera se acerca también con una sonrisa en su rostro.

—Todo bien, para ser invierno no está nada mal.—Responde uno de ellos, un hombre con un gorro rojo hecho de lana que parece bastante cálido.—¿Eres nuevo?

—Sí, mi nombre es Nafred, me dejaron aquí con mi compañera y no sé que tengo que hacer.—Hago un gesto con los hombros para quitarle importancia, al menos he empezado a socializar con la gente de aquí.

—¿No viste el folleto para los nuevos?—Pregunta la chica que está a mi derecha. Al ver mi cara de confusión, ríe mientras continúa hablando.—Se supone que tenemos que esperar aquí a un supervisor. Nos asignará a cada uno un hogar donde vivir.

—Supongo que entonces solo queda esperar.—Digo mientras me arrodillo, esperando el supervisor junto al resto.

Estuve hablando todos con todos, y logré saber nuevas cosas sobre este nuevo trabajo. Al parecer también se llevarán a los seres mágicos para darles un collar. No entiendo muy bien la importancia de este, pero dicen que es muy importante. La mujer vela luce tan confundida como yo, pero igualmente decidimos seguir escuchando la información. También nos dicen que hay cierto avance sobre las investigaciones sobre las encarnaciones. Pero no la suficiente como para poder sacar conclusiones sobre como combatir contra estos. Admito que no me sorprende saber que tenemos que seguir investigando. Los avances logrados han sido muy pocos. Por suerte ha logrado algún que otro avance en cuanto a la hora de crear nuevos recursos para la supervivencia. También me han dicho que mi compañera me da mucha ventaja. Ya que el calor que genera la llama de su cabeza es mortal para algunas criaturas invernales. Sin embargo, no me inspira confianza tener una mujer vela caminando por ahí sabiendo su capacidad de crear incendios forestales por accidente. Tengo que tener mucho cuidado con lo que hago con ella. Aunque ya no me parece tan insultante tenerla como mi compañera si me hace tener más ventaja en estos días fríos.

Al cabo de un tiempo, una mujer vestida en un abrigo grueso de color verde oscuro se acerca al centro mientras toca con fuerza su silbato. Todos reaccionamos y nos acercamos a ella con toda la atención posible, aunque algunos terminan siendo pisados, yo incluido. La mujer comienza a grita para asegurarse de que la escuchamos bien. Uno a uno nos dice donde nos toca vivir, cuando me toca a mi, se fija en mi compañera con algo de curiosidad. Me dice que vaya al distrito del norte, también me da una foto de la casa. Puedo notar que es una casa de piedra de un tamaño más que decente, así como dos pisos. Me informa de que es la mejor casa para poder vivir con mi compañera. Con una sonrisa, voy hacia el distrito del norte. Steffi parece querer mantener una conversación mientras vamos a nuestro nuevo hogar. No puedo negarme, comprendo que quiera hablarle a alguien tan genial como yo.

—¿Y por qué lo llaman el distrito del norte?—Pregunta Steffi mientras me observa de reojo.

—Pues porque esta en el norte.—Respondo sin darle muchas vueltas al asunto.

—¿Solo por eso? Huh, pensaba que tendría algún motivo más profundo o algo.—Su tono de voz se nota decepcionada y algo sorprendida al ver que la respuesta es tan obvia.

—No sé que esperas. A veces lo más simple viene mejor que algo muy profundo.

Cuando llegamos al distrito, puedo ver que está lleno de todo tipo de casas. Hay mucha gente mirando sus hogares, algunos con nervios, y otros sintiendo la curiosidad de como será por dentro. Todos visten con ropas para evitar que el frío les llegue a afectar demasiado. Como pequeño detalle que me he fijado es que todas las casas tienen un buzón, supongo que no podemos evitar los impuestos con tanta facilidad. Cuando llegamos a nuestra casa, entramos sin pensarlo dos veces. Podemos ver que hay un poco de todo. Hay una cocina, un comedor con una mesa circular y varias sillas, una chimenea, dos cuartos de baño en cada piso y dos dormitorios. No está nada mal, es un buen lugar para vivir. Ahora me siento estúpido por no haber traído una maleta con mis cosas. Pero ahora lo importante es ver que habitación se queda cada uno. Al entrar a la habitación de la derecha, observamos una cama hecha para para Steffi. Parecía estar hecha de algún material ignífugo. No puedo saber cual es, pero parece lo suficientemente suave y cómodo como para que ella pueda dormir a gusto. Yo me quedo con la otra habitación, por razones obvias. La vela me observa fijamente, aunque no entiendo que quiere.

—Eh… ¿Es que tienes hambre?—Pregunto sin entender muy bien lo que quiere.

—No, estoy bastante bien la verdad.—Responde tranquilamente.—Solo que me preguntaba cuando tendremos trabajo.

—Ya me jodería trabajar ahora.—Ruedo los ojos.—Con lo poco que hemos estado en nuestro nuevo hogar y ya nos echan. Al menos que nos dejen descansar hoy, ya mañana seguramente nos envíen algo de trabajo.

Tras decir eso, decidimos prepararnos para el siguiente día. De repente, alguien toca el timbre. Al abrir la puerta, puedo ver a la supervisora con varias criaturas invernales detrás suya, esperando con tranquilidad. Va a resultar que es cierto que los domestican.

—Vamos a darles los collares, necesitamos que tu sirvienta venga conmigo.—Comenta la supervisora, mirándome fijamente. No parece alguien que quiera tardar más de un minuto. Así que llamo a Steffi y le hago un gesto para que vaya con ella. Esta obedece con algo de duda.—Gracias, como podrá saber, es complicado dar un collar si no conocemos muy bien las medidas exactas y lo que vaya a necesitar.

No comprendo muy bien la última parte. Supongo que se puede referir a su dieta, pero no puedo estar del todo seguro. Para no quedar como un idiota, asiento con la cabeza mientras me despido de la vela. Ahora viendo que tengo la casa para mi solo, aprovecho para intentar entretenerme viendo que puedo hacer. Al abrir el frigorífico, veo que esta vacío. Esto me va a joder bastante, demasiado. Menos mal que puedo ir a alguna tienda, por suerte no he perdido mi cartera. Estoy empezando a sentirme aburrido, ahora no entiendo que tiene de emocionante tener la casa para uno solo. Supongo que puedo esperar que el siguiente día sea más animado. Ahora no puedo hacer nada excepto intentar encender la chimenea. Me siento algo estúpido no haberle pedido a Steffi que lo hiciera.

Miel

Una joven comienza a mirar los planos de las creaciones que tiene en su pequeño despacho. Por ahora no son muchas, pero tiene suficientes para trabajar durante un buen rato.

Mirándose en un espejo, puede observar su cabello ondulado, rubio con partes negras. También puede notar dos antenas encima de su cabeza junto a un mechón de pelo de color negro que sobresale de su cabeza. Sus ojos son de color gris. Sus ropas normales están siendo lavadas. Por ahora lleva una bata blanca junto a unos pantalones del mismo color, con un calzado azul.

El movimiento de uno de los planos de la mesa provoca que sus antenas hagan un pequeño movimiento rápido a la vez que miran hacia la mesa. Puede ver a una pequeña hada que intentaba gastar una broma, pero que se encuentra congelada viendo que fue atrapada. La muchacha rubia con partes de su cabello de color negro la observa fijamente, levantando una ceja esperando la excusa que vaya a intentar decir.

—Mira, sé lo que vas a decir.—Comenta la hada, tratando de lanzar una excusa mientras baja de la mesa y planea hasta aterrizar al suelo.—Lo cierto es que venía a decirte algo sobre la reina.

—¿La tipa que hizo que dejara de ser una abeja y ahora tenga una forma humana?—Pregunta mostrando su claro desagrado hacia la reina.—Paso, no es mi problema lo que ella quiera.

La rubia se intenta ir, sin embargo la hada vuelve a iniciar el vuelo, quedando delante del rostro de la rubia.

—Vryx, sé que estas molesta por haber perdido tu aspecto de abeja, ¡puedo comprender que odies tu cuerpo similar a los humanos!—La rubia solo escucha sin decir nada ante las palabras de la hada.—Pero tienes una enorme inteligencia que ninguna hada tiene. Eres de las pocas que es capaz de crear grandes maquinas en pocos meses.

Vryx queda pensativa. Lo cierto es que se hizo inventora debido a la perdida de su cuerpo de abeja. Como su cuerpo se volvió humanoide, ya no podía participar en las actividades de la colonia. Debido a la falta de trabajos, decidió trabajar en la mecánica y la experimentación. Sin embargo, aún tiene cierto resentimiento ante las hadas por haberle quitado a todas sus compañeras, incluso si ha ganado una consciencia sobre lo que pasa a su alrededor y una mayor inteligencia.

—Solo queremos que nos construyas una máquina. Una capaz de crear una barrera para proteger el bosque, ¿te parece?—La hada se sienta en el hombro de la chica abeja, quien reflexiona por unos segundos antes de responder.

—No, eso afectaría a todos, incluso a las rutas de comercio humanas.—Indica Vryx, agarrando a la hada de las alas y dejando esta en su mesa.—Además, no necesitamos eso.

—¡Vamos! Es solo para una pequeña broma inocente, ¡eso es todo!—Insiste la hada al escuchar como su contraria se niega a hacer la máquina que estaba pidiendo.

—Ni siquiera lo ha pedido la reina, ¿verdad?—La hada mira de un lado a otro, tratando de disimular de forma patética.—Sobretodo porque la reina iría directamente a mi despacho, no mandaría a nadie. Y no es de las bromistas precisamente

La pequeña hada suelta un pesado suspiro mientras observa directamente a la chica. 

—Vale… Bien visto, me has atrapado…—La pequeña rueda los ojos.—No es mi problema que seas tan aburrida.

Vryx la ignora mientras busca algo nuevo que hacer. Una idea le viene a la cabeza, que apunta rápidamente en una hoja. La hada se aburre de ella y se va volando por una ventana. Tras tardar varias horas creando unos planos muy básicos, agarra algo de aire por su nariz. Se deshace de su bata, dejando su pecho al descubierto al mismo tiempo que deja sus alas de insecto al descubierto. Agarra la bata junto a un sombrero que tiene normalmente en su silla, cuando no se sienta, y sale volando hacia el pueblo humano. Cuando llega lo suficientemente cerca, vuelve a ponerse la bata para tapar la parte de arriba de su cuerpo. Una sonrisa se forma en su rostro mientras que camina por el pueblo con tranquilidad. Para evitar problemas, se pone el sombrero para evitar que la confundan con algún demonio. Al llegar a la herrería, no tarda en ver al herrero. Un hombre de cuarenta años, calvo. Con unos ojos de color azul mar que miran a la chica sonriente.

—¿Qué va a ser hoy, jovencita?—Dice el herrero mientras se cruza de brazos, esperando la propuesta de su contraria.

—Tengo una idea muy buena, y si sale bien, creo que todas las razas podrán salir beneficiadas.—Responde apoyando sus manos en el mostrador, manteniendo su sonrisa.—Solo necesito que me ayudes un poco, pues no puedo hacerlo todo yo sola, ¿comprendes?

El hombre asiente, comprensivo. Hace tiempo a trabajado varias veces con la muchacha, llegando a cumplir grandes avances tecnológicos entre los dos. Sabe muy bien la ambición que tiene la chica y los grandes avances que puede lograr para el pueblo si tiene los recursos suficientes para empezar sus proyectos. Con total seguridad, le ofrece la mano. Vryx agarra su mano, aceptando la ayuda que vaya a ofrecerle el hombre.

—¿Y qué vas a hacer ahora?—Pregunta el herrero, curioso ante la propuesta que vaya a ofrecer.

—El bosque es algo complicado de atravesar, sobretodo por las hadas de ese lugar, que nunca paran de molestar e incordiar.—El hombre asiente, dándole la razón.—¡Quiero crear un teletransportador que permite evitar pasar por el bosque!

—¿Y por qué no algo sensato como rodear el bosque?—Pregunta el herrero sin entender muy bien la razón detrás de su idea.

—Sí, se podría.—Vryx mueve su cabeza de un lado a otro.—Pero el bosque es demasiado grande. Rodearlo haría perder mucho tiempo, demasiado tiempo. Con un teletransporte nos saltaríamos mucho espacio en muy poco tiempo, ¿no crees?

El herrero asiente, dando un pequeño golpe a su mostrador.

—De acuerdo, veo por donde quieres ir. Si puede ayudar al comercio entre pueblos, por mi perfecto.

Ambos se miran, satisfechos ante la idea del nuevo proyecto. 

 

Mogeko castle, el castillo turbulento

Mogeko Castle es un juego de rpg maker creado en 2012 y su última versión en 2014. Muchos de los elementos no me han terminado de convencer, pese a que su historia intenta ser de terror según mucha gente. Si te gustó el juego, lo respeto. En su momento, me pareció entretenido. Aunque actualmente su calidad me parece algo dudosa. Trataré de no hacer spoilers para la gente que quiera probarlo.

Mogeko Castle sigue la historia de Yonaka, una chica de instituto que se siente atraída por su hermano mayor (sé que es más como un recurso cómico y lo que siente ella es más bien un cariño muy cercano, pero enserio que parece que lo suyo es incesto) va a su casa tomando un tren. Sin embargo llega a una zona de bosque donde llega hasta el hogar de unas criaturas llamadas “Mogekos”. Estas criaturas actua como niños pequeños hiper hormonados que no piensan en nada que no sea comer y follar niñas jóvenes para así reproducirse y que hayan más Mogekos. Yonaka debe de escapar de los Mogekos y volver a su casa tratando de que no tomen su virginidad. No es coña, ese es el argumento del juego. Lo cual se supone que debería de ser considerado comedia, aunque el juego trata de ser de horror de forma desesperada con muy pequeños screamers y cosillas que intentan asustar. Pero en general la trama es tan absurda que más que darte miedo, te termina dando risa.


Se supone que es un castillo algo grande, pero todo es horriblemente lineal. Literalmente la mayoría del tiempo es caminar en un pasillo hasta llegar a la siguiente sala. Es eso una y otra y otra vez, no da esa sensación de que el castillo sea gigantesco como te lo quieren hacer pintar. Igualmente, puedes perder el tiempo hablando con el resto de Mogekos, es decir con tus secuestradores. Sí, porque obviamente hablar con las criaturas que te quieren violar no es mala idea en absoluto. Nono, por supuesto que no, puedes hablar con ellos sin ninguna consecuencia. Solo en x momentos se dan cuenta que su misión es violarte y ocurren múltiples escenas de persecución. Es enserio lo ridículo que llega a ser eso, porque hace dudar sobre si realmente el creador o la creadora (no sé su género, dejémoslo en “él” por ahora) sabía lo que eran sus propias creaciones. Pero en general solo son super pasillos con algún que otro Mogeko para hablar y disimular un poco el gran pasillo que es el juego.

De los personajes, la mayoría son unidimensionales sin mucha profundidad. Yonaka al principio parece tener cierta personalidad, pero no es gran cosa en verdad. Al final solo es el cliché de la hermana que ama a su hermano a niveles enfermizos. Creo que el mejor del juego es el Mogeko defectuoso. Es muy entretenido verle y es mucho más interedante que Yonaka. De hecho el Mogeko defectuoso termina siendo mucho más interesante que ella. Lo cual no es algo que me disguste, tiene el suficiente carisma para ser interesante y ayuda a construir buena parte de la historia. A diferencia de Yonaka que se convierte en un mueble que no hace nada más allá de decir una o dos cosas.

Mogeko_Castle

La música es de lo mejor del juego, es muy entretenida de escuchar. Realmente aquí no hay queja, pues cumple con su objetivo de sonar bien. Personalmente te recomiendo mucho revisar la música Aquí.

Los gráficos son bastante buenos, pero las ilustraciones son todavía mejor. Tiene un punto positivo aquí.

En conclusión, este juego es bastante entretenido y algo corto si quieres ir al grano. Sin embargo, no siento que tenga tantas cosas de terror. Si bien es cierto que se hablan de temas oscuros como el acoso sexual, realmente no llegan a ser algo más que un chiste de humor negro en la mayoría de ocasiones y realmente es pura comedia absurda. Pero no llega a cumplir tanto lo del terror en si.

Escuché que todavía están trabajando en la secuela, así que veremos que nos traen. Yo por lo pronto confío en que será una secuela con el mismo estilo argumental.

Esto es todo, escucharé vuestras opiniones en los comentarios

-Roxy